Haciendo referencia al primer texto que explica el
contraste de los contenidos formativos con base a la experiencia escolar
explicándolo desde mi punto de vista se refiere a la forma en la que se
adquiere los conocimientos que es más realista y complicado de entender pues
por una parte el contenido formativo hace gran énfasis en la importancia de la
adquisición del conocimiento a través de una muy estructurada forma de enseñanza dentro de la institución
escolar ya que solamente abarca una parte curricular dejando a un lado los
diversos contextos con los que tiene contacto el niño. Solamente una practica
cotidiana entre maestro y alumno puede significar un aprendizaje real, pue ya
que la mayoría de las vivencias y problemáticas reales a las que se enfrentan
tanto maestros y alumnos (valga la redundancia) no están dentro de un
curriculum formativo.
La oralidad que se maneja dentro de un proceso de
comunicación es importante para ambas partes que lo conforman ya que si el
docente utiliza un lenguaje muy estructurado el niño no manifestara ningún
interés de lo que se le quiere comunicar.(sai como, el medico da un diagnostico
a su paciente, el debe de explicar de manera que se
de a entender dejando a un lado
el legnguaje científico con el que el se formo, de lo contrario el enfermo tal
vez no evitara las actividades que afectan su salud) de igual manera este
proceso de comunicación no curricular que se implemente en el aula con los niños debe de ser mas encaminado a las
problemáticas con las que el menor se enfrenta mas amenudo.
La escuela mexicana no debe de estar peleada con los
contextos familiares y culturales con los que el niño se enfrenta, de lo
contrario se debe de encaminar a estas sin dejar de lado los contenidos
curriculares que se deben de abordar. Un profesor debe de conocer mejor a su
grupo que lo que los directivos opinen acerca de el. Dejando un poco de lado los
modelos que se pretendan implementar y que funcionan en contextos muy
diferentes al de nuestros alumnos.
Las formas en las que se le presentan al niño las
dimensiones formativas muy a menudo no contratan con las vivencias que se
adquieren en casa, solo por decir un ejemplo mencionare una historia que me fue contada hace tiempo; una profesora
que llega a una comunidad a una escuela nueva trataba de hacer énfasis en el
aseo personal de una de sus alumnas que carecía de un cuidado personal,
permitiendo las burlas que los compañeros le hacían. Hasta que un día al hacer
el comentario con la antigua maestra de la niña le hizo de su saber que la
madre era la que trabajaba para sacar adelante a su familia y que el padre solo
se dedicaba a tomar y golpear a su familia)
lo que me da la pauta de reflexionar que en ninguna parte del curriculum se
menciona que hacer cuando la normatividad no contrasta con el contexto de cada
alumno.
Es muy evidente la clasificación de los grupos
escolares según a las características que le corresponden, así como, su
clasificación social, es muy común que en los salones de clases las filas se
conformen de los más pequeños a los más grandes solo tomando en cuenta la
estatura del alumno dejando fuera otras características importantes como puede
ser, solo por dar un ejemplo; la salud visual o el nivel de atención del
alumno. Para que exista un mismo nivel de lenguaje.
Volviendo al tema del curriculum hoy me presentaron
un pequeño cuento que me gustaría compartir con ustedes y abrir una pauta para
la reflexión.
Una
fábula curricular
En una ocasión los animales se unieron para formar
una escuela. El curriculum consistía en clases de correr subir árboles, volar y
nadar. Todos los animales tenían que aprobar todas las materias. El pato
resulto ser mucho más aventajado que su profesor en la clase de natación. Saco
“C” en la clase de vuelo, pero
definitivamente estaba “colgado” en la clase de correr. Ya que era tan flojo en
esta asignatura, era obligado a quedarse practicando todas las tardes después
del horario escolar. Hubo momentos en que tuvo que tomar tiempo de su clase de
natación para practicar el correr. Con la falta de practica llego a bajar su
nota a “C”, pero como con esa nota se pasa de grado a nadie le preocuparon sus
notas, excepto al pobre pato que estaba muy frustrado.
El águila era considerado como un estudiante
“problema” y la castigaban duramente por que aunque sobresalía en la clase de
subir a los árboles, lo hacía como a ella le daba la gana” y no según el plan
del maestro.
El conejo tuvo al fin que abandonar la escuela, pues
aunque tenía “A” en la clase de correr sufrió
un ataque de nervios por el gran número de horas que tuvo que quedarse para
practicar la natación. La ardilla también abandono las clases. Subiendo a los
arboles lo hacía mejor que todos sus compañeros de clase, pero la vida se le
complico cuando su maestro de la clase de vuelo se empeñó a que volara desde el
suelo hasta el árbol y no desde el árbol hacia el suelo como a ella le gustaba
hacerlo.
El día de la graduación desfilaron unos cuantos
mediocres que sabían un poco de natación un poco de subir árboles y un poco de
volar pero que no dominaban nada. Los
maestros aplaudían muy contentos al ver el fruto de su escuela.
Retomado de la segunda sesión ordinaria del Consejo
Técnico Escolar. Colegio El Alcázar, Ezequiel Montes. Qro.